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En el marketing existen muchas herramientas que facilitan la asimilación de una campaña o un producto, entre estas se encuentra el uso de personas conocidas como “Influencers”, quienes son individuos altamente reconocidos en ciertos sectores de la sociedad. Estos actúan creando una conexión inmediata entre el consumidor y este representante, logrando expandir el alcance de lo deseado y en muchos casos dictar el modo de consumo de la audiencia atraída, siempre y cuando se haga un ejercicio adecuado.

No es nuevo, claro está. Sin embargo gracias a la masificación de medios en la que vivimos en la actualidad es un recurso del que la gran mayoría de las empresas hacen uso. Ya sea como portavoz, imagen o simplemente a través de menciones, el tener un talento de este tipo te asegura un impacto. Sin embargo el tipo de impacto varía dependiendo de lo bien que haya sido planeada tu estrategia, pues hay ejemplos de sobra acerca de influencers empleados en campañas con los que su misma personalidad no permite tomarlos en serio. Esto con obvios resultados desastrosos.

Es por eso que si te encuentras interesado en hacer uso de este tipo de medidas, siempre es bueno estar informado, pues hay un gran mundo de diferencia entre influencers que ante cualquier oferta lucrativa se ponen la camisa de manera falsa y líderes de opinión que son considerados referentes en su mercado. Ambos funcionan, dependiendo de lo que quieras lograr y del mercado que quieras atacar, si quieres atraer nuevo público, mantener cautivo al actual o tratar de ir por ambos.

Es claro que hay mucho más detrás, como acuerdos de confidencialidad y exclusividad (sumamente importante en estos casos), así que antes de animarte a utilizar este tipo de recursos debes conocer a detalle todo lo que esto implica, para evitar que se impacte negativamente a tu marca.