Select Page

Seguramente en muchas ocasiones has escuchado acerca de la eterna rivalidad que existe entre los departamentos de Marketing y de Ventas. Ésta no es más que una simple y rotunda verdad, pero esto va mucho más allá de eso y al final, en realidad es más parecido a una relación de amor-odio, dado que ambos departamentos necesitan del otro, pero es algo que no pueden aceptar.

Existen muchas formas para analizar este problema, pero el principal punto de reflexión es que en la gran mayoría de los casos el departamento de marketing es quien más batalla para conseguir reconocimiento, porque al final es el departamento de ventas quien logra concretar y cerrar negocios, lo cual reditúa en ganancias para la empresa. Dando como resultado que el departamento de marketing se sienta poco valorado dentro de la organización y que al contrario, ventas sienta que sin ellos no habría empresa.

Lamentablemente el efecto nocivo de este tipo de relación dentro del esquema empresarial es algo que debe tenerse como prioridad a solucionar. Esto supone algo sumamente grave y más porque en la mayoría de los casos este tipo de conflictos surge simple y sencillamente por la poca capacidad de alinear con una estrategia solida los intereses de la empresa. Entendiéndose de lo mencionado anteriormente que las empresas terminan siendo dirigidas con poca capacidad para generar una competencia sana, resultando en organizaciones con departamentos mal informados y fragmentados.

En conclusión este “conflicto” se debe a una mala concepción del modelo de negocio. Afortunadamente algunas empresas han podido detectar este problema y han puesto manos en el asunto, estableciendo objetivos compartidos para establecer una comunicación constante que ayude a facilitar el trabajo de ambos departamentos, mientras que otras han decidido unir ambos departamentos, nombrando a un solo líder para que lleve las riendas tanto de ventas como de marketing. Este tipo de reestructuración obedece tanto a la misma evolución del mercado como a la refinación de ambas disciplinas.

Sea cual sea la decisión que se tome a nivel directivo para lidiar con este problema, siempre se debe tener en mente el objetivo de la empresa.